Los brujos (Oso), las brujas (Àjè) y los espíritus que provocan la muerte de los niños (Eléré) son entidades malignas. Estos espíritus perversos surgen de Èşù- Elegbára y viven en los bosques. Se reúnen durante las noches en el árbol Ìrókò, por esa razón se ofrecen sacrificios propiciatorios al pie de dicho árbol para apaciguar a estos seres maléficos. Estas entidades son las que causan muchas de las desgracias que sufren los seres humanos: el perder las riquezas, las dificultades, la muerte de niños recién nacidos o de niños que nacen muertos (àbíkú), pesadillas, problemas con la menstruación o pesadillas en que las mujeres son obligadas a tener relaciones sexuales con entes sobrenaturales. De acuerdo a la tradición algunas personas poseen características en común con estos espíritus. Ialorisha Miriam ti Oya (Extracto del libro “Ifá:The Ancient Wisdom” de Babá Afolábí Epega)
O Amor sempre é importante
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O amor é confuso, é complexo, as vezes dói e machuca, mas não é ilusão. Ele
é maravilhoso, mas como o livro apresentado no Apocalipse pelo anjo a João ...
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